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Rosal silvestre

El rosal silvestre (rosa canina) es una planta medicinal que crece espontáneo y abundante en los setos.

Rosal silvestre propiedades

Durante el Renacimiento, se atribuyeron a estos frutos infinidad de propiedades antiescorbúticas, diuréticas y febrífugas.

Usos de la Rosa silvestre

Las partes que se aprovechan medicinalmente son los frutos y las flores. Éstas últimas son un excelente tónico amargo, laxantes y antisépticas.

Los escaramujos, 5 veces más ricos en vitamina C que el limón, son astringentes, antidiarreicos, antianémicos y depurativos. Se recolectan a finales del verano o principios del otoño.

Las aplicaciones y preparados con los frutos y pétalos son muy variados: en vino de escaramujo, que vigoriza y aumenta la provisión de vitamina C; en infusión y comprimidos contra el resfriado; en decocción como astringente; en compresas para colirios oculares en casos de conjuntivitis o para tratar urticarias y quemaduras; en elixir tónico, indicado para personas ancianas y convalecientes.

Su uso gastronómico se limita a la elaboración de mermeladas y gelatinas.

Rosal Silvestre planta medicinal

Este rosal crece espontáneo y abundante en los setos, calveros, linderos de los bosques y laderas con matorrales. Forma un arbusto de 1 a 3 metros de altura, con tallos arqueados y espinosos.

Las hojas son pinnadas, con folíolos dentados y de tono verde claro. Las flores, pedunculadas, tienen 5 pétalos rosados, grandes y olorosos.

Los escaramujos, ovoides y de un color rojo carmesí, se vuelven carnosos cuando maduran en otoño. La época de floración tiene lugar entre mayo y julio.

Origen

El rosal silvestre era conocido en la Antigüedad con el nombre griego de Kynorhodon (rosa de perro), por la similitud entre la forma de las espinas curvas de sus tallos y los colmillos de los canes domésticos.

Restos de los falsos frutos, llamados escaramujos o agavanzos, han sido encontrados en viviendas lacustres prehistóricas.