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Plantas Medicinales

Las Plantas Medicinales actúan de forma eficaz en la prevención y tratamiento de las enfermedades y en el mantenimiento y recuperación de la salud.

Lista de plantas medicinales

El hombre, poco a poco ha sabido descubrir muchos de los secretos que celosamente parecían guardar las plantas medicinales. Hoy en día, se siguen investigando sus propiedades y beneficios para la salud.

Propiedades de las plantas medicinales

Los componentes de las plantas medicinales se emplean en la elaboración de medicamentos, ya que éstas poseen principios activos y propiedades curativas.

Los principios activos de las plantas medicinales son sustancias que ejercen un efecto farmacológico sobre los organismos vivos, sintetizadas por las plantas a través de la reacción química que se produce cuando se absorben sustancias inorgánicas como el agua y el dióxido de carbono para formar glucosa y almidón, combinados con sustancias minerales. Se han localizado más de 12.000 principios activos presentes en las plantas, y entre los más importantes destacan los alcaloides, aceites esenciales, glucósidos, mucílagos y taninos, además de otros principios activos, específicamente denominados nutrientes esenciales, como los aminoácidos, los azúcares, las vitaminas y los minerales.

En cuanto a las propiedades de las plantas medicinales, éstas son muy variadas (analgésicas, expectorantes, carminativas, antiinflamatorias, diuréticas, tónicas, cicatrizantes, etc.), aunque normalmente cada una de ellas cuenta con más de una propiedad y principio activo, de ahí su inclusión en más de un remedio casero.

Para qué sirven

¿Para qué sirven las plantas medicinales? La acción medicinal de las plantas se desarrolla a nivel global y polivante sobre el organismo, constatándose una mayor tolerancia que a los fármacos y, en consecuencia, ofrecen la posibilidad de poderse administrar durante un periodo de tiempo de larga duración. Por otra parte, las plantas medicinales suelen producir menos efectos secundarios que los asociados a los medicamentos (siempre que no se excedan as cantidades recomendadas), y además ayudan a reforzar las defensas del organismo, por lo que cumplen una útil función preventiva. También se pueden emplear de forma complementaria con tratamientos a base de medicamentos convencionales. De todas formas conviene no olvidar la posible toxicidad de las plantas y el efecto nocivo que se puede derivar de su uso indiscriminado e inconsciente. Por esta razón conviene, especialmente en caso de duda o ambigüedad, ser asesorado por un experto y ajustarse a las dosificaciones prescritas en cada situación.

Usos de las plantas medicinales

Además del contacto directo con la piel (aloe) y de su ingestión directa como planta fresca (ajo, borraja, perejil), las plantas admiten otras muchas técnicas de aplicación y usos, tanto externa como interna, destinadas a extraer del modo más adecuado y preciso los principios activos y las propiedades medicinales de cada una de ellas, Las más utilizadas son las siguientes:

  • Aceites. A través de este proceso se extraen los principios activos de las plantas por maceración de aceite en frío. Deben conservarse en frascos de cristal oscuro para conservar intactas las propiedades de las plantas medicinales. También pueden prepararse en caliente. Los aceites esenciales no se pueden administrar en estado puro, deben ser diluidos y, generalmente, se suelen prescribir por vía externa.
  • Baños. Se preparan con aceites esenciales o infusiones que se añaden al agua. Pueden ser de cuerpo entero o baños parciales, según la dolencia y la región afectada.
  • Cataplasma o emplasto. Se obtiene tras machacar la planta fresca y aplicarla sobre un paño.
  • Compresas. Se utilizan para la aplicación externa de lociones en frío o caliente.
  • Cremas y pomadas. Se elaboran mezclando agua con grasas o aceites. Tras ser absorbidas por la piel, resultan efectivas en el tratamiento de afecciones cutáneas.
  • Decocción. Se hierven las partes duras de la planta (raíces, cortezas, semillas) durante 10-15 minutos para asegurarse de que se extraigan sus principios activos. Después se dejan reposar.
  • Gargarismos y enjuagues. Se realizan con infusiones, decocciones o tinturas sobre boca y garganta, con efectos desinfectantes o emolientes.
  • Infusión. La técnica de preparación más sencilla para cocer flores y hojas. Tras la cocción, se deja reposar la tisana entre 5 y 10 minutos.
  • Inhalaciones. Se realizan con infusiones de hierbas (normalmente expectorantes) a las que se añaden aceites esenciales. La inhalación del vapor actúa beneficiosamente sobre las mucosas y vías respiratorias.
  • Jarabe. Mezcla de infusiones o decocciones con miel o azúcar de caña. Ejerce un efecto calmante sobre las mucosas y conserva los principios activos de las plantas.
  • Maceración. Para evitar que el calor elimine los principios activos de la planta, se deja reposar ésta en agua hervida fría (maceración acuosa) o en alcohol diluido (maceración alcohólica).
  • Polvos y cápsulas. La planta seca es triturada y diluida en agua. Su aplicación en cápsulas se reserva a un uso profesional en laboratorios.
  • Tinturas. Se tritura la planta y se deja en maceración dentro de un frasco con alcohol. Suelen tener un efecto más potente que las infusiones y decocciones. Por otra parte, el alcohol ayuda a conservar las propiedades de las plantas.
  • Ungüentos. Aceites o grasas que no son absorbidos por la piel, actuando como capa protectora sobre ésta. Se diferencian de las cremas en que no contienen agua.
  • Vino medicinal. Tónicos digestivos o reconstituyentes elaborados a base de plantas maceradas en vino.
  • Zumo. El jugo extraído de las planta fresca. Lo más frecuente es ingerirlo, aunque a veces se aplica externamente sobre la parte afectada.

¿Para qué se usan las plantas medicinales?

plantas medicinales usosCuando, en tiempos prehistóricos, por primera vez se añade sal a la comida, transformando así la simple necesidad de la alimentación en un pequeño placer, ello significaría el primer paso al arte culinario.

Las antiguas culturas alcanzaron unos conocimientos admirables en la utilización de las hierbas, y con extraordinaria maestría se sirvieron de ellas para sazonar los manjares, como remedios caseros o por sus aromas, perfumes que se ofrecieron a la pericia seductora de la mujer.

Sabemos de Safo, la bella poetisa de la Grecia clásica, que untaba su cabello con mejorana y frotaba su cuerpo con menta y tomillo.

Aunque gran parte de esta sabiduría se perdió en la baja Edad Media, los benedictinos la fueron recuperando y la dieron a conocer, cultivando las hierbas en los jardines de los monasterios.

En la época contemporánea, la poderosa competencia de los productos artificiales ha hecho disminuir el interés por aquellas sibstancias naturales, hasta casi olvidarlas. Sin embargo, ahora que los mismos hombres tienen una vida artificiosa, les ha invadido la añoranza por el paraíso perdido y están volviendo a la naturaleza y confían de nuevo en ella para valerse de las propiedades de las plantas medicinales.

Plantas medicinales Historia

plantas medicinalesEl uso de las plantas medicinales con fines terapéuticos está bien documentada ya desde la Antigüedad. En el Papiro de Ebers (1500 a.C.), decano de los actuales tratados de medicina, aparecen citadas hasta 700 sustancias elaboradas esencialmente con plantas. Este documento, valioso testimonio escrito de la farmacopea del antiguo Egipto, recomienda el uso de plantas como el ajo, el comino o la adormidera. La farmacopea sumeria, al igual que la babilónica, también empleó plantas medicinales como el tomillo, el opio, el cilantro y la canela, lo que atestiguan las tablillas cuneiformes de arcilla encontradas en la zona, que datan del año 4000 a.C.

La fitoterapia ha formado parte integrante de la medicina tradicional china desde hace siglos. Los pen-tsao, o tratados farmacéuticos, de los cuales el más famoso es el de Li Che Chen, del siglo XVI, recopilan listas de medicamentos (en su gran mayoría de origen vegetal) apoyándose en la consulta de inventarios botánicos, clasificados según su potencia, eficacia o peligrosidad, entre otros criterios. Las plantas medicinales citadas incluyen el ginseng y el jengibre, ambos empleados con efectos tónicos y estimulantes.

Plantas medicinalesSiguiendo con Asia, en la India de la Antigüedad, los sacerdotes y brahmanes empleaban con fines medicinales numerosas plantas, entre ellas el jengibre, el aloe, el cáñamo o el clavo, que han pasado a convertirse en un pilar básico de la farmacopea internacional. El famoso Sushruta Samhita, manual de cirugía del siglo VI a. C., describía más de 700 plantas medicinales utilizadas en la medicina ayurvédica.

Las civilizaciones precolombinas también empleaban plantas medicinales en la preparación de su farmacopea. Los incas, por ejemplo, prescribían hojas de coca para curar algunas dolencias de tipo anímico, como los estados melancólicos. Por otra parte, el descubrimiento de América y la apertura de nuevas rutas marítimas supusieron la introducción de nuevas plantas medicinales, como el guayaco o la quina, que sirvieron par enriquecer el catálogo de las boticas de la Vieja Europa.

plantas medicinales Grecia

Plantas medicinales en Grecia Clásica

Tres son las figuras destacadas de la farmacopea en la Grecia Clásica: Hipócrates, Dioscórides y Galeno. En su Corpus Hippocraticum, Hipócrates, el ‘padre de la medicina’ – nacido en la isla griega de Cos en el 460 a.C. y fallecido en Tesalia en 377 a. C. – proponía la relación de las plantas y hierbas medicinales con los ‘cuatro humores’ (húmedo, seco, caliente y frío) del ser humano. El desequilibrio humoral sería el causante de las enfermedades. Entre otras curiosidades, nos cuenta Hipócrates que el aloe procedente de Socotora se quemaba en las plazas públicas en épocas de peste.

En su materia medica, el farmacéutico y botánico Pedanio Dioscórides (ca. 40 – ca.90), que había ejercido de físico en la Roma de Nerón, compendia las propiedades curativas de alrededor de 600 plantas. Por su parte, Claudio Galeno (Pérgamo, 130-200) retomó y clasificó los preceptos hipocráticos a la hora de preparar sus recetas (llamadas ‘materias primas’) con plantas y hierbas medicinales, como desarrolla en su obra De simplicium medicamentorum.

Plantas medicinales en Arabia Antigua

Las teorías de estos 3 insignes médicos helenos ejercieron gran influencia sobre los árabes Avicena (980-1037), filósofo y científico, autor del célebre Canon, obra en la que aparecen descritas la naturaleza, variedades y propiedades de las plantas, y Averroes, que en su Libro de las generalidades de la Medicina también citaba el empleo de las plantas medicinales para elaborar sus prescripciones. Asimismo, se atribuye a los árabes la difusión en Europa del uso de las nuevas plantas (canela, nuez de areca, tamarindo) y técnicas de preparación (jarabes y tinturas).

El propio emperador Carlomagno, en su Capitular de 812, asesora sobre qué plantas medicinales deben cultivarse, y en su edicto de 854 impone a los pueblos del norte de Europa el cultivo de dichas plantas. Posteriormente, la Escuela Médica de Salermo redactaría en los siglos XII-XIII la obra en verso Regimen sanitaris (publicada en 1484), tratado didáctico en el que se exponen, entre otros temas, las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales, mientras que en 1546 se creó la primera farmacopea europea, la de Nuremberg, a la que siguió en 1617 la fundación de la Sociedad de Apotecarios de Londres.