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Arnica Montana

El Árnica montana posee propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antirreumáticas por lo que constituyen un eficaz remedio natural a la hora de combatir afecciones en las articulaciones producidas por inflamación, desgaste, deformación o por una inapropiada postura.

En uso externo es un poderoso antiinflamatorio y analgésico que disminuye el dolor después de golpes y contusiones. Los fitoterapeutas la anteponen a cualquier otro remedio para el tratamiento de la inflamación provocada por pequeños accidentes. En masajes, relaja la musculatura y es también muy útil en caso de agujetas y piernas cansadas.

Estas afecciones no se limitan exclusivamente a las personas mayores sino que son muchas las personas jóvenes o de mediana edad que sufren lumbago, reuma, artrosis, artritis y otras dolencias.

Propiedades de la Árnica montana

Las propiedades de la Árnica se deben a los componentes activos que contienen las hojas secas y la raíz. Estos componentes son; taninos, aceites esenciales, pigmentos, silicio, resina, ácido málico, goma, cera, arnicina, éter, dimetílico.

La raíz seca y pulverizada se ha empleado en la antigüedad para provocar estornudos.

Muchos expertos en plantas medicinales consideran el árnica (Árnica Montana) como el mejor antiinflamatorio de uso externo que brinda la naturaleza para el tratamiento de golpes y pequeños accidentes.

La árnica contiene un aceite esencial, flavonoides, cumarinas, lactonas sesquiterpénicas, taninos, fitosteroles y cierta proporción de alcaloides. Junto a su acción aniinflamatoria destacan sus efectos analgésico, antiséptico, antibacteriano, antifúngico, antihistamínico y cicatrizante.

Árnica planta

También conocida como ‘tabaco de las montañas’ y ‘estornudera’, esta hermosa planta pertenece a la familia de las Compuestas. Es muy popular entre campesinos y pastores por su característico aroma, y que utilizan para tratar distintas dolencias, puesto que los extractos de árnica intervienen en preparaciones para estimular el corazón y la circulación sanguínea. Así, se dice Goethe usaba gotas de árnica para fortalecer su corazón.

La Árnica es una planta compuesta protegida que crece espontáneamente en la alta montaña. La floración tiene lugar entre abril y mayo y se recolectan los capullos antes de que abran. La raíz es rica en mucílagos y taninos, se recoge en otoño, pero antes de las primeras nevadas si la planta es silvestre. Se seca al sol y se guarda en recipientes bien cerrados. Las flores contienen alcaloides y alcoholes entre otros compuestos y se secan al aire lo más rápidamente posible. La tintura, sin embargo, puede prepararse con los capullos recién cogidos, sin secar.

Es una planta perenne de 30 cm de altura, hojas en forma de elipse que forman una roseta basal. Es una hierba vivaz, originaria del hemisferio norte. De raíz amarilla por fuera y blanca por dentro, pequeña y fibrosa de olor fuerte. Sus flores son periféricas, de color amarillo con una pequeña lengua de tres dientes. Tiene una cabezuela terminal hermosa, y el botón central y las lingulas de la cabezuela son también amarillos. Los frutos poseen un vilano rubio y son pequeños.

Florece desde junio y se recolecta en verano, dependiendo de la zona y el clima. Suele crecer en las zonas de montaña, en terrenos calcáreos.

¿Cómo se usa el Arnica Montana?

Tratamiento Interno; es eficaz para la insuficiencia cardíaca moderada y severa, la insuficiencia circulatoria en extremidades y los espásmos gástricos. Como estimulante circulatorio tiene la propiedad de actuar con mucha rapidez, aunque hay que ser muy prudente con la dosis. Estimula la función biliar y excita sensiblemente el sistema nervioso.

En tratamiento por vía oral resulta muy irritante para las mucosas; en dosis altas puede provocar alteraciones nerviosas. Por contra, en dosis homeopáticas es excelente para aliviar traumatismos, contusiones, agujetas, etc.

La Árnica montana se presenta como planta seca para infusión, tintura, extracto líquido, planta fresca para emplastes, macerada en alcohol para masajes (junto a romero, cantueso y alcanfor) y como ingrediente de pomadas. También puedes encontrar aceite de árnica para realizar masajes.

Infusión de Árnica montana

La infusión simple de árnica, o asociada a caléndula y lavanda, se aplica empapando unas compresas para aliviar la tensión muscular en general y para relajar la musculatura en caso de contractura cervical, piernas cansadas y espalda dolorida, o bien como relajación previa a un masaje con aceites esenciales.

Árnica en Homeopatía

La Árnica montana se puede tomar en tratamientos homeopáticos con diluciones adecuadas. En uso externo tiene una acción antiinflamatoria, analgésica, antigregante plaquetaria, antihistamínica y antibacteriana.

Por su potencial tóxico, el árnica montana por vía oral se reserva a remedios homeopáticos.

Árnica montana 9ch es la presentación mas habitual para tomar de esta planta diluida en cápsulas de sacarosa.

Contraindicaciones

Antiguamente, se administraba por vía interna y se usaba por sus propiedades anticatarrales, antiespasmódicas y como estimulante del sistema nervioso y circulatorio (vasodilatador); actualmente, y debido a su elevada toxicidad, hay que administrarla con precaución, ya que puede producir alteraciones neurológicas y trastornos digestivos.

Si se emplea muy pura, puede provocar erupciones alérgicas.

Es incompatible con las sales de hierro y zinc, con el acetato de plomo y con el carbonato de magnesio. A dosis elevadas provoca parálisis y taquicardia.

El grado de toxicidad es medio, aunque depende de la dosis. Su uso por vía interna es muy eficaz pero debe ser dirigido por u especialista; por esto mismo, se empleo mucho en homeopatía diluido, con la presentación clásica de bolitas de sacarosa.

Externamente no es tóxica, pero en concentraciones altas puede tener un efecto vesicante.

Sinergia: Internamente con el Ginkgo Biloba en la insuficiencia cerebral y con el Espino Blanco en la insuficiencia coronaria.

Remedios casero Árnica

Te exponemos una receta de tintura de árnica, para tenerla a mano en casos de contusiones, calmar el dolor y rebajar la inflamación.

Remedio casero para aliviar golpes, contusiones y hematomas. Se maceran 33 gramos de planta seca en un litro de alcohol durante unos 27 dias agitando de vez en cuando. Transcurrido ese tiempo, se filtra en un botellón de vidrio translúcido.

Esta tintura de árnica se aplica como masaje circular o fricción sobre el área dolorida, de 2 a 3 veces al día. nunca debe aplicarse sobre heridas abiertas.